Tres líneas de acompañamiento.
Cada aula tiene un tutor responsable que conoce a sus estudiantes y es el primer punto de contacto para temas personales o académicos. El equipo de psicología — dos psicólogas educativas y una psicóloga clínica de apoyo — atiende casos individuales o familiares. La dirección de bienestar coordina ambos frentes y articula con los docentes.
Espacios semanales para conversar.
Una vez por semana, cada aula tiene su hora de tutoría: un espacio estructurado donde se trabajan temas socioemocionales, hábitos de estudio, manejo de conflictos y proyectos de aula. No es una materia más; es un espacio cuidado.
Trabajo conjunto, no aislado.
Las familias son parte del proceso. Mantenemos reuniones de seguimiento periódicas, talleres mensuales para padres, y un canal directo con el equipo de bienestar para casos que requieran atención particular.


